BLOG de JUANMA BLAZQUEZ

A ver cómo te lo cuento…

Haití: es hora de soltar la pasta

Es hora de soltar la pasta, cada uno lo que pueda. Pensad que por muy poco que se aporte, ese poco, multiplicado por millones de personas, puede servir para mucho.

Y no vale decir “no” bajo pretexto de que el dinero puede irse quedando por el camino. Cuanto más se aporte, más les llegará a la gente.

Os paso la información que da el periódico El País sobre ONGs y cuentas bancarias en donde realizar el aporte.

Os invito además a copiar y difundir la lista por su interés:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Quiere/ayudar/elpepuint/20100114elpepuint_12/Tes

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15 enero, 2010 Posted by | 1 | , , , , , , | 1 comentario

La discreción de los Cooperantes

Hace unos años tuve ocasión de dirigir una serie para TVE a la que titulé “Cooperantes”, centrada en la cooperación española en el mundo.

Fue una experiencia potente, de las que te dejan una huella imborrable, no ya en la memoria, sino incluso en tu propia visión de la vida.

Allí pude conocer a muchos cooperantes en países en donde no lo tenían nada fácil como Moçambique, Territorios Ocupados (Palestina), Filipinas, Bosnia Herzegovina, Marruecos o la propia Mauritania, que ahora ha saltado a primera página de los periódicos con el triste asunto del secuestro de los tres cooperantes españoles.

Y observando en los informativos las imágenes del convoy del que formaban parte, lo primero que me ha saltado a la vista es la “ausencia” de “algo” cuya mención es posible que muchos puedan achacar de inadecuada o inoportuna.

“Algo” que caracterizaba a todos y cada uno de los cooperantes que conocí durante el rodaje de la serie: la discreción.

Sí, “discreción”.

Puedo decir que en su inmensa mayoría no había nada en ellos que hiciese sospechar que se tratase de cooperantes. Aparecían a la cita con sus vaqueros, su ropa sencilla sin marcas destacables ni rótulos y, a menudo, con una pequeña bolsa al hombro o una mochila para sus cosas. Así nos acompañaban a mi equipo y a mí que, por otra parte, nuestra única seña de identidad era la inevitable presencia de los aparatos del cámara y el técnico de sonido.

En el documental el cooperante aparecía en las secuencias (de eso se trataba), pero solo se le identificaba en el montaje final, una vez que se dirigía a cámara en la entrevista.

Tampoco recuerdo que se prodigaran entre ellos ese tipo de chalecos que gusta portar a algunos reporteros, que trabajan eventualmente en el tercer mundo, ni, por supuesto, ningún tipo de rótulo que mostrase su origen o función, que yo definía en el texto del guión.

Porque los cooperantes trabajaban mucho mejor “fundiéndose” en lo posible con la población. Incluso era una práctica generalizada funcionar en colaboración con ONG’s locales, con lo que a menudo mi interlocutor, a pesar de representar a una organización o asociación española, era un hombre o mujer del mismo país, con lo que la integración y la eficacia de las ayudas eran mucho mayores.

Y en cuanto al transporte ocurría otro tanto, de forma que la distribución de la ayuda se realizaba de forma discreta, sin esa necesidad imperiosa de enseñar “la marca”.

No pretendo hacer ninguna crítica con esto, pues nada hay más loable, admirable y útil que la acción humanitaria desinteresada, sea ésta cual fuere en volumen, tiempo o lugar; pero si hacer una reflexión sobre las fórmulas más adecuadas, en aras a conseguir que esta acción humanitaria conlleve un riesgo menor para las personas que la ejercen, y consiga una mayor eficacia.

Y la discreción de la cooperación es sin duda un elemento fundamental.

Ahora solo nos queda esperar que los tres cooperantes españoles secuestrados en Mauritania vuelvan pronto a casa, sanos y salvos, y aprender de esta terrible experiencia para el futuro.

2 diciembre, 2009 Posted by | 1 | , , , , , , | 1 comentario