BLOG de JUANMA BLAZQUEZ

A ver cómo te lo cuento…

Pena de muerte, pena… de muerte.

Blog 11 20091115 Pena de muerteAcabo de recibir un mensaje de Amnistía Internacional en el que se me comunica que, a pesar de las miles de cartas enviadas pidiendo la conmutación de su pena de muerte, el “kurdo-iraní Ehsan Fattahian, miembro de la minoría kurda de Irán, fue ejecutado en la provincia de Kurdistán, en el noroeste de Irán, la madrugada del 11 de noviembre.”

Terrible noticia que me devuelve a los años en que conocí a David Allen Castillo en el Corredor de la Muerte de la Prisión de Alta Seguridad de Huntsville, en Texas.

Entonces, como hoy, la mayoría de los que esperaban allí la inyección letal eran hispanos o negros y, sobre todo, pobres.

Recuerdo que el día de la entrevista (de lo cual me enteré después, horrorizado) estaba marcado como fecha de ejecución para David; pero el día anterior su abogado había conseguido treinta días más de plazo.

La historia de David Castillo fue el hilo conductor del documental que hice para el programa “Documentos TV” (TVE) al que titulé simplemente “Death Row: el Corredor de la Muerte”, haciendo referencia al lugar y al reo, puesto que “el Corredor de la Muerte” no era la traducción de death row, sino una alusión a David Castillo, al que acusaban de haber dado muerte al dueño de una licorería.

Pero no había pruebas y esa fue la base de mi investigación.

Una investigación que comenzó con una entrevista al propio David, que conseguí a pesar de la indiferencia y el desprecio que me demostró la administración de aquella prisión hacia David. Porque nadie entendía que yo quisiese hablar con un tipo así.

Recuerdo que, una vez en Huntsville, pude hablar con David solo gracias a la colaboración de un funcionario hispano, al que tuve que mentir contándole que el viaje de todo el equipo (producción, cámara, sonido y yo mismo) había sido tan caro que si volvía sin la entrevista nos echaban del trabajo, y así finalmente accedieron.

El tema “económico” funcionó: dos horas de entrevista con David.

Después hice mi trabajo.

Hable con su familia y su abogado y, por supuesto, con la otra parte: hablé con el fiscal, un tal René Guerra, y pude entender, a través de sus palabras, lo duro que lo tenía David.

Aun así pude demostrar que no había ninguna prueba contra David.

Que todas eran pruebas circunstanciales.

Que la única prueba era la huella de una zapatilla de deporte que ningún experto certificó que perteneciese a David.

Que el abogado, de oficio, apenas intervino (David era pobre).

Que tenían otro candidato culpable: un tal Martínez, del que encontraron la huella de la palma de su mano en el mostrador de la licorería, en el lugar de la caja registradora que habían robado; pero se les había escapado. Y que la policía fué presionada por el fiscal para que su declaración sobre este asunto no sirviese para exculpar a David.

Que la madre de un primo de David había tenido relaciones con el dueño de la licorería donde ocurrió el crimen, y que ella había muerto durante una discusión con él. Y que desde entonces ese primo, un tal Pitt, odiaba a toda esa familia por ello.

Y que el tal Martínez y Pitt eran amigos…

Mucha mucha información que ponía en cuestión toda la estrategia del fiscal.

El documental salió y movió mucha prensa y muchas cartas (como ocurre hoy) de Amnistía Internacional y mucha solidaridad desde toda España.

Y, aparentemente, logró su objetivo. Se emitió en el sur de Texas, en la zona en donde ocurrió todo, junto a la frontera con México, en el entorno de Mc.Allen, y finalmente a David le dieron un nuevo juicio y sobrevivió.

O eso es lo que yo pensé aliviado, pero estaba equivocado.

Porque nueve años después (¡nueve años!) Cesar Díez, por entonces responsable de Amnistía Internacional en España, me llamó para darme la noticia de que David había sido ejecutado en Huntsville, por inyección letal.

Muy fuerte.

¡Qué tenacidad, la de aquel fiscal!

¡Qué implacable esa sociedad!

Que injusticia.

Ahora, hoy, Amnistía Internacional sigue luchando contra ese muro, no sólo en EE.UU., con o sin Obama, sino en todo el mundo.

Y con cada carta de A.I. vuelvo a ver a David detrás de aquel cristal lleno de huellas de contactos imposibles; a su hermano, que me decía que cuando estaba triste ponía mi documental para ver a David, y así lo llevaba mejor; a su hermana; a su madre…

Ahora le ha tocado a Ehsan Fattahian, a quien mi inquieta imaginación ha vuelto a poner la cara de David Allen Castillo.

Otra vez…

¡Qué putada!

Qué putada…

15 noviembre, 2009 Posted by | 1 | , , , , , , , , , , , , , , , , , | 5 comentarios