BLOG de JUANMA BLAZQUEZ

A ver cómo te lo cuento…

Vivimos en Plano Secuencia…

Acabo de abrir una página en facebook.

La he llamado “VIVIMOS EN PLANO SECUENCIA” en honor y reivindicación de aquellos que, como yo, tienen una forma de ver la vida indisoluble con el medio audiovisual.

El contenido con el que abro, creo que no deja lugar a dudas sobre ello:

“Si eres músico ya sabes que todos los sonidos de la Naturaleza son la música que marca el ritmo de tu vida… Si eres pintor, saboreas el hecho de que todo a tu alrededor tenga color… Si escribes, hace tiempo que descubriste que hay una historia detrás de la cosa más insignificante…

 …Y si eres como yo, sabrás que Vivimos en Plano Secuencia.” Juanma Blázquez

El mundo del reportaje y el documental se presenta, pues, como algo más que una ocupación o una afición. Es, como ocurre con el hecho artístico de la música, la pintura o la escritura, una manera de ver y de sentir la realidad. 

 

VIVIMOS EN PLANO SECUENCIA (facebook)

Y en cuanto a quién va dirigida, es una página abierta a todos; pero tiene sin duda unos compañeros de viaje especiales. Algo que queda más claro en la segunda entrada:

“Cuando haces una entrevista, ¿has pensado alguna vez en el contraplano? ¿En lo que ve el entrevistado?¿En tu imagen y la de tu equipo? ¿En tus preguntas? ¿No crees que él es un espejo y que sus respuestas reflejan lo que tú enseñas?”

 Son por lo tanto una serie de reflexiones en torno al proceso creativo del audiovisual con la realidad como fondo (el mundo del Reportaje y el Documental) nacidas a lo largo de más de treinta años de dedicación a este oficio, como periodista y realizador, así como otros más de diez años en el Instituto Oficial de Radio y Televisión (IORTV) de TVE cambiando impresiones con alumnos y profesionales del medio audiovisual.

Así pues, allí os espero también. Buscad en facebook la página “VIVIMOS EN  PLANO SECUENCIA” y compartirla.  Acaba de nacer; pero tiene mucho espacio para crecer y disfrutar.

Nos vemos allí…

9 noviembre, 2010 Posted by | 1 | , , , , , , , , , , , , | 4 comentarios

Sabores en Peligro de Extinción

Blog 07 20090629 Sabores en peligro de extinciónLa “mano que escribe” lo hace trazando unos dibujos sobre un papel. Renglones que van ocupando un espacio, hasta que todo el conjunto adquiere un valor documental distinto, original: es un manuscrito.

El teclado del ordenador olvida ese arte. Todas las pulsaciones tienen el mismo resultado: pulcritud y frialdad.

Distancia.

Tampoco descarto que se trate de un achaque de “los 50”. Cuando era más joven lo único que me preocupaba era el concepto ya desarrollado: “lo que se leía”. Que se entendiese bien y que no hubiese faltas de ortografía…

Pero ahora me interesa también el soporte, su estética, su relación con el escritor, su historia (incluso sus errores). Cosas que se pierden en una pantalla como ésta.

Y es que todo escrito es como un viaje. Si lo haces por autopista ganas en velocidad, pero pierdes el sabor del camino.

Aparentemente llegas antes al mismo sitio; pero has perdido disfrutar del detalle de los lugares que median entre tu origen y tu destino: el color y la forma de las casas, los rótulos de las tiendas, los olores, la forma de vestir de la gente, los perros, las vacas, los caballos… ¡los gatos!

A lo sumo, lo máximo que ves es un rebaño en la lejanía o unos restos espachurrados y secos de algo que pudo ser un conejo o una ardilla, o un perro abandonado, pegados al sofocante asfalto.

Después, señales con fondo azul o fondo blanco y gasolineras con autoservicios idénticos, a no ser por el acento de la persona que recoge tu tarjeta de crédito.

Creo que una de las cosas más negativas del ordenador es la desaparición de los manuscritos. Es difícil que en el futuro podamos conocer como eran los trazos de nuestros escritores contemporáneos. Seguro que su escritura es algo muy distinto de estos textos pulcros, puros, definitivos, sin correcciones ni tachaduras ni zona gris. Sin la humanidad del apunte apenas legible, fruto de la duda y de la búsqueda de la perfección.

Recuerdo cuando usaba la Olivetti, la “máquina de escribir” (¡qué bonita expresión!). Incluso con ella podías apreciar si habías pulsado con más o menos fuerza, por el relieve del papel, o si el rollo de cinta estaba más o menos gastado. ¡Y qué me dices de las correcciones con tippes, que siempre dejaban huella! Así el escrito participaba de esa originalidad de la escritura a mano.

En un ordenador, incluso la misma lectura también es fría. Además, estos mismos sentimientos y sensaciones podrían desaparecer en un segundo, pues están representados de forma fraudulenta, y frágil, a partir de una oscura sucesión de ceros y de unos.

Cada vez valoro más el calor de lo fabricado a mano, por simple que sea: los objetos de autor.

Que yo recuerde, siempre he necesitado pasar los guiones de mis reportajes y documentales a papel, antes de darles el visto bueno definitivo. Luego vienen las correcciones a lápiz. Vivas y desenfadadas, que se pierden tristemente en la papelera, una vez que las he vuelto a teclear.

Por eso me llevo una agradable sorpresa cuando encuentro traspapelado algún viejo guión, lleno de correcciones garabateadas con esa característica gracia e indolencia del íntimo tachón.

Me gusta escribir a mano; la magia del papel en blanco y del bolígrafo nuevo, con su preciosa tinta concreta e impecable; la ingenuidad de ese puñado de lápices de colores con la punta recién sacada, como lista para revelarte los secretos que esconde tu cabeza; el tacto del sacapuntas de metal, su diseño sólido y preciso; el olor dulzón de la goma de borrar y, mucho mucho, la expresión de Alicia cuando tiene entre sus manos mi último escrito, casi crudo: un dibujo de palabras que acabé de pincelar a las tantas de la madrugada.

Son sabores impagables, en peligro de extinción.

29 junio, 2009 Posted by | Sin categoría | , , , , , , , , , , | 4 comentarios