BLOG de JUANMA BLAZQUEZ

A ver cómo te lo cuento…

17 años sin Anabel Segura

La primera imagen latente de Anabel Segura, me lleva a los primeros días de diciembre de 1993.

Recuerdo que sentía el “encargo” como algo muy comprometido.

Se trataba de entrevistar a José Segura, padre de Anabel, quien dado el callejón sin salida en el que se encontraba el secuestro de su hija, había decidido aparecer, por primera vez, ante las cámaras de televisión. Y el programa elegido fue Informe Semanal, cuyo director por entonces, Fernando López Agudín, me encarga a mi el reportaje.

Lo que más me impresionó nada más llegar a la casa de Anabel, en la Moraleja, fue el rostro de su madre. A pesar de estar destrozada, su rostro transmitía una gran serenidad, como si flotase, moviéndose sin apenas hablar, mostrando sin embargo en su silencio y su mirada todo el enorme dolor que no podía expresar.

Y, siempre en un ambiente de quietud que impresionaba, me enseñaron la casa. Especialmente la habitación de Anabel, en donde su hermana pequeña me contó algo que siempre me quedó grabado en la memoria, que es cuánto le gustaba a Anabel el tema “Respect”, de Aretha Franklin, el cual, me dijo, a menudo cantaban juntas.

A cambio de la confidencia, yo no utilicé “Respect” en el montaje, me parecía algo demasiado íntimo, alegre y personal como para explotarlo.

Antes de la entrevista, grabamos en silencio imágenes de su habitación, de sus fotos y recuerdos y guardé en mi cartera las cintas en v8 que me entregó la madre, con unas grabaciones familiares de cumpleaños, en donde aparecía Anabel.

Todo lo que pudiese ayudar…

Y después, las declaraciones de José Segura y del portavoz de la familia, el expresidente de la Junta de Andalucía Rafael Escuredo, sin duda el que mostraba más entereza dentro de aquella inquietante situación.

La madre no pudo decir nada para la cámara y yo tampoco insistí. Pensé que con un plano acompañando a su marido, y otro de la familia (padre, madre y hermana) era suficiente.

A aquel primer reportaje de Informe Semanal lo titulé “237 días sin Anabel”, y fue un trabajo tan cuidado como inútil, ya que no sirvió absolutamente para nada, pues como es ahora sabido, Anabel ya nunca aparecería, con pago de rescate o sin él, ya que había sido asesinada al inicio de su secuestro.

Pero entonces ¿qué otra cosa se podía hacer?

La segunda imagen latente es un enorme y polvoriento descampado. Y en el centro, entre las ruinas de una vieja fábrica, creo recordar que en Numancia de Sagra, una excavadora buscaba a paladas descarnadas el cuerpo de Anabel, entre la tierra y los escombros.

Un espacio irreal, rodeado por una inimaginable multitud formada por cientos de personas, entre reporteros de prensa, radio y televisión y curiosos de todas las edades que llegaban de los pueblos de alrededor.

Un espectáculo penoso, que no retrataron las cámaras.

Recuerdo con espanto la avidez de los plumillas que todos los medios habían enviado al lugar para recoger el momento del hallazgo del cuerpo.

Y recuerdo, asqueado, la pelea infame de todos nosotros por recoger los testimonios de los testigos, una vez encontrado el cadáver. Una pelea a veces entre reporteros de la misma cadena, tal como me ocurrió con una compañera de TVE, que ahora prefiero no nombrar.

Abochornado, me prometí que nunca más me vería envuelto en algo así. Y aunque tras “Informe Semanal” pasé una temporada por “Quien sabe dónde”, en donde conocí casos y momentos muy duros, el “respeto real” (no ese hipócrita, falso y burdo “respeto coartada” que solemos ver en televisión) por los protagonistas de la noticia, siempre lo tuve muy presente, y más recordando el horror de aquel descampado.

El resultado de todo aquello fue un segundo reportaje, resumen del caso de Anabel, que hice también para Informe Semanal, en septiembre de 1995.

Un reportaje, ahora rescatado del archivo en “TVE a la carta”, titulado “El final de la esperanza”.

Y es que la historia de Anabel tuvo un final muy triste. Aunque, con todo, sus padres consiguieron recuperar el cuerpo, y no tuvieron que convertirse en lo que Maria Antonia Iglesias, con quien también trabajé en Informe Semanal, denominó recientemente en el programa “La Noria”, con mayor o menor acierto, “padres espectáculo”.

¿Y por qué todo esto? Pues porque TVE ha vuelto otra vez sobre el tema de Anabel Segura, con una reconstrucción de los hechos, con actores, para la serie “La Huella del Crimen”.

Y he de decir que yo no lo comprendo. No comprendo su necesidad, oportunidad o qué sentido tiene recordar ahora aquella historia, tan lejana y a la vez tan reciente. Creo que a su familia ya le habrá costado, si han podido hacerlo, remontar aquellos duros años, para que ahora vuelvan a mostrárselos en “prime time”.

¿Para qué?

De cualquier forma, aunque yo no lo sabía, hasta hoy, con “La Huella del Crimen” he descubierto que la historia de Anabel Segura sigue viva en mi recuerdo.

Latente.

Me ocurrió con ella como con otras, que creí olvidadas, hasta que un nombre en un periódico, o una imagen en una pantalla volvió a abrir una puerta, hasta entonces cerrada y olvidada, en alguno de esos pasillos de mi mente que hace tiempo dejé de frecuentar.

¿Cuántas más habrá…?

Desde aquí un cariñoso recuerdo para Anabel y su familia.

(Ampliación: 5 de enero de 2011)

Hace ya varios meses que escribí este comentario y puedo decir que desde entonces todos los días (todos) varias personas entran a leerlo y a ver aquel informe semanal del enlace. Todos los días. Me maravilla que Anabel siga siendo una persona tan querida y buscada. Un saludo a todos y, como antes, mi recuerdo para ella, desaparecida tan joven y de forma tan tristemente fortuita. Mi más profundo deseo de que historias como la suya no vuelvan a repetirse.

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2 marzo, 2010 Posted by | 1 | , , , , , , , , , , , , | 8 comentarios