BLOG de JUANMA BLAZQUEZ

A ver cómo te lo cuento…

Sobre Haitianos y “Mojaitos”

Ocurrió a principios de los 90.

Se trataba de hacer un reportaje para Documentos TV sobre los emigrantes ilegales que entraban en la Península Ibérica por el sur. Buscábamos algo que explicase porqué aquellas personas cruzaban África desde todos los puntos posibles hasta llegar a Marruecos; cómo allí se prestaban a las canalladas de las mafias para, finalmente, jugarse la vida en el Estrecho de Gibraltar y, tras meses de desgaste de sus vidas desde la salida de casa, cumplir un sueño: ¡llegar a Europa!

En Cádiz por entonces los llamaban “Mojaitos”, un nombre con reminiscencias tejanas, pues recordaba al de “espaldas mojadas” que recibían los mejicanos que cruzaban ilegalmente la frontera con EEUU.

Pero éstos se denominaban así por como pisaban “nuestro suelo”: llegaban tiritando de frío y empapados de agua en las pateras, exhaustos, y con la mirada fija y vacía. Y, entre el miedo y la desesperanza, dejaban hacer a la Guardia Civil y a la Cruz Roja, que les cubría con mantas y les daba una taza caliente y algo que comer.

Para mí aquella fue la primera vez que entraba en contacto con el mundo de los “ilegales”. Y aunque después volví muchas veces a grabar pateras, aquel primer encuentro con los Mojaitos me causó una gran impresión, que aún no se ha borrado.

Dicen que cada vez llegan menos Mojaitos desde África. Convertidos en carne de estadística, parece que hay algo que les retiene en el Sur del Mundo.

Y en estos días, viendo la tragedia del terremoto de Haití, no puedo evitar recordar a aquellas caras de los subsaharianos que grabamos para aquel documental: son como los Mojaitos.

A menudo la gente se pregunta en la calle porqué el gobierno permite la entrada de emigrantes ilegales; porqué no se les ayuda “en su casa”, en vez de dejarlos llegar hasta aquí, a rebozarnos su miseria por la cara, para después quitarnos nuestro trabajo y más tarde, con el paro, nuestras pensiones.

La gente es muy primitiva y piensa así.

Más si de algo han servido las imágenes de Haití es para recordarnos la precariedad de la vida en los paises del mundo en donde habitan los “Mojaitos”.

Ahora les damos algo de lo que nos sobra y, de alguna forma, tratamos de tranquilizar nuestras conciencias, intentando no pensar más allá.

No queremos ponernos en su lugar.

No queremos saber lo que haríamos si viviésemos como ellos.

No queremos pensar qué sentiríamos si viésemos a nuestros hijos descalzos, con los estómagos abultados por el hambre y esos ojos enormes mirándonos hasta tan adentro, que nos obligasen a bajar la vista…

…y cambiamos de canal.

Es horrible.

Como siempre, tras el paso de la avalancha de noticias y el “lucimiento” de los enviados especiales de los medios y los políticos, estos “Mojaitos” pasarán otra vez al olvido.

Es como si necesitásemos que, de tiempo en tiempo, la Naturaleza nos gritase con tsunamis y terremotos, para despertarnos de nuestra miserable ceguera.

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17 enero, 2010 - Posted by | 1 | , , , , , , , , , , , , , , ,

5 comentarios »

  1. bueno, yo creo que lo triste es que tenga que haber miles de ONGs, cuando lo lógico es que fueran las OGs de los países las que se implicaran y se perdería menos dinero por el camino, pero si nuestros políticos ya se preocupan poco de nosotros, imaginad lo que les preocupan los rincones del mundo…
    Triste es que el Rellezuelo ese de Marruecos se gaste 5 toneladas de pétalos de rosas en su boda mientras sus súbditos huyen de su propio país como las ratas, y ni OTAN, ni ONU, ni diox le reprocha nada, solo contratos de explotación multimillonarios…

    Comentario por Nachete | 1 marzo, 2010 | Responder

  2. A mí también me ha tocado hacer unos cuantos reportajes con los “mojaitos” que vienen desde Africa en busca de una vida mejor y de algunas posibilidades de sobrevivir que no encuentran en sus malogrados -por ahora- países. Vienen en busca de lo que la televisión, que sí llega al más mísero poblado, le enseña del mundo del norte. Lo de Haití ha sido todavía peor, por más que varias ONG’s lleven décadas luchando para mejorar las condiciones de vida y conocimientos de las gentes de aquel país. El terremoto, nos ha sacudido a todos, no solo a los haitianos, aunque ellos, una vez más, llevan las de perder. Ellos (en su inmensa mayoria) son los que han puesto los muertos, los heridos, los lisiados, los sin chabola donde guardar sus miserias. Y nosotros, aquí, nos lamentamos y lo único que podemos hacer para ayudar y arrimar el hombro es enviar algo del dinero que sacamos rascándonos el bolsillo.
    Lamentas que no se quiere aquí a los inmigrantes y creo que no es así, Juanma. Que se tiene miedo a que quiten los puestos de trabajo, etc. En algunos casos puede ser cierto, pero me resisto a creer en una España racista. Prefiero quedarme con la imagen de esos “mojaitos” que llegan medio muertos a una playa donde los blanquitos toman el sol del verano y les ayudan y socorren dándoles lo que tienen a mano. agua, toallas, friegas para el frío de siglos que tienen en el cuerpo. Y organizaciones que conozco bien que les ayudan, orientan, preparan para encontrar trabajos. Pero también es cierto que, como dice el pensador chino “no des peces a un hombre, enséñale a pescar”. Ahí está la solución: no en las limosnas ni los sueldos a la baja que tienen aquí los que han podido conseguirlo (porque otros están lampando como en su tierra), sino en hacer inversiones en sus propios paises para evitar el desarraigo, para que tengan oportunidades dignas de organizarse como etnias, grupos o familias. Y, después de arreglar eso, el que quiera viajar al mundo del norte, del este o del oeste, que lo haga. Pero recuerda siempre esto: enséñales, dales los medios para que salgan adelante y recobren la dignidad que ellos sienten que han perdido (aunque a mí no me lo parezca). Y no robemos más los “rics occidentales” en países que son muy ricos y con posibilidades distintas a la explotación de los capitalistas y a las corrupciones de sus mandatarios en la mayor parte de los casos. En Haití también: un pais sin gobiernos, con un historial repulsivo de dictadores hereditarios y asesinos a sueldo. Cuanta más ignorancia en el pueblo, mayor es la tajada que se llevan los indecentes y degenerados. El mundo es un desastre todo él, solo nos conmovemos algo cuando vemos imágenes atroces en las pantallas de televisión. Mal vamos, mal aunque coyunturalmente nos rsquemos los bolsillos.

    Comentario por Camino | 8 febrero, 2010 | Responder

    • No, yo tampoco creo que este país sea racista. Nunca lo fue, a pesar de las deshonrosas excepciones que, por ser tales, saltan a la prensa. Tampoco creo en la caridad, aunque si pienso que sobre el valor de las ayudas habría que preguntar a quienes las reciben: vienen bien.
      Pero lo cierto es que lo mejor es eso que comentas de “enseñar a pescar”. Recuerdo por ejemplo el trabajo de las ONGs en Moçambique y lo que allí pude ver: el orgullo de unas gentes que lo que más apreciaban era poder aprender. Recuerdo su interés en el medio rural por desarrollar oficios de toda clase para reconstruir ellos mismos su destrozado país; el interés de las mujeres por trabajar, por sacar la familia adelante con su propio esfuerzo, especialmente en aquellos duros años (tan cercanos) que siguieron a la guerra civil, en la que tantas vidas de hombres se perdieron, dejando las casas llenas de niños, de viejos y de mujeres, que tenian que hacerlo todo.
      Si, yo también creo en el valor de “enseñar a pescar”. Todo lo demas sirve, pero no tiene valor para el futuro sin ese conocimiento.
      Gracias por el comentario, Camino.

      Comentario por Juanma Blazquez | 8 febrero, 2010 | Responder

  3. Una entrada de blog excelente. Suscribo tus palabras y, además, lamento constatar que tienes razón, especialmente, cuando te refieres a la causa-efecto de los desastres naturales que, por desgracia, se convierten en un despertador cíclico de nuestras conciencias.

    Comentario por Pepa | 17 enero, 2010 | Responder

    • Aún se habla algo de las consecuencias del último tsunami, “pero poco”. Lo mismo ocurrirá con el terremoto. Es fuerte haber descubierto ahora el trabajo que venían desarrollando desde hace años en Haití muchas ONGs. No sabemos nada y, lo que es peor, no queremos enterarnos.
      Gracias por tu comentario.

      Comentario por Juanma Blazquez | 17 enero, 2010 | Responder


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