BLOG de JUANMA BLAZQUEZ

A ver cómo te lo cuento…

Día de los Derechos del Niño: NO A LA PORNOGRAFÍA INFANTIL

Nunca terminé de entender el concepto pornografía infantil.

“Pornografía infantil…”

Me explico: ¿Puede ser infantil la pornografía? ¿Es “infantil” gozar con la visión de un pequeño cuerpo que está siendo violado por un adulto, que además siente algún extraño placer en ser observado u observar “ese acto” a través de Internet?

Mas, una vez admitido el término, me pregunto si esa explotación que denota la pornografía infantil es tan ajena a nuestras occidentales y desarrolladas vidas.

Sin necesidad de hacer un gran esfuerzo no me cuesta nada recordar, por ejemplo, a un hombre grueso, con pelo y barba blanca y acento alemán, acompañado de una cría en La Habana, en Cuba, en actitudes que claramente hacían descartar que se tratase de un pariente, y denotaban que no era más que otra muestra de esa repugnante variante del “turismo sexual” dedicada a la caza de una menor.

Y lo más triste: a nadie parecía importarle.

O, hace ya unos años, recuerdo ciertos locales de las afueras de Manila, en Filipinas, llenos de turistas que, por razones que no acabo de entender, se sentían (y se siguen sintiendo, supongo) liberados de toda conciencia moral ante el hecho de tener ante sus ojos la evidencia de la explotación sexual de niñas, tal como pude constatar el día en que tuve el triste honor de ser invitado de forma inadvertida a darme una vuelta por allí, sin asomo de repulsión por parte del tipo que nos guiaba, que “controlaba el tema” y se movía como pez en el agua.

Un tipo que lo único que dejó en mi memoria fue la escalofriante impresión de que se trataba de alguien con cierta clase, sin esa especie de “tara” en el gesto, la educación o las formas que imaginamos debería de evidenciarse en personajes con tales instintos pedófilos.

No.

Tal como nos revelan las noticias de las acciones policiales, ocurre a menudo que detrás de la “pornografía infantil” se encuentran padres de familia o considerados profesionales de vidas más o menos grises y anónimas, hasta que un día se descubre que tienen el disco duro abarrotado de imágenes de “niños crudos” utilizados para vaciar en ellos las más oscuras e inimaginables pasiones, que marcarán el resto de su vida.

Es tan espantoso que a mí me cuesta llamarle “solo” “pornografía infantil”, como si ese concepto no fuese capaz de abarcar tanta perversidad.

Hoy es el “Día de los Derechos del Niño”  caracterizado por el repudio social a la “pornografía infantil”.

Un concepto que nunca debió de existir.

Pero los occidentales pertenecemos a los países más desarrollados del mundo.

Tenemos de todo…

Anuncios

20 noviembre, 2009 Posted by | 1 | , , , , , , , , , , , , | 6 comentarios

Pena de muerte, pena… de muerte.

Blog 11 20091115 Pena de muerteAcabo de recibir un mensaje de Amnistía Internacional en el que se me comunica que, a pesar de las miles de cartas enviadas pidiendo la conmutación de su pena de muerte, el “kurdo-iraní Ehsan Fattahian, miembro de la minoría kurda de Irán, fue ejecutado en la provincia de Kurdistán, en el noroeste de Irán, la madrugada del 11 de noviembre.”

Terrible noticia que me devuelve a los años en que conocí a David Allen Castillo en el Corredor de la Muerte de la Prisión de Alta Seguridad de Huntsville, en Texas.

Entonces, como hoy, la mayoría de los que esperaban allí la inyección letal eran hispanos o negros y, sobre todo, pobres.

Recuerdo que el día de la entrevista (de lo cual me enteré después, horrorizado) estaba marcado como fecha de ejecución para David; pero el día anterior su abogado había conseguido treinta días más de plazo.

La historia de David Castillo fue el hilo conductor del documental que hice para el programa “Documentos TV” (TVE) al que titulé simplemente “Death Row: el Corredor de la Muerte”, haciendo referencia al lugar y al reo, puesto que “el Corredor de la Muerte” no era la traducción de death row, sino una alusión a David Castillo, al que acusaban de haber dado muerte al dueño de una licorería.

Pero no había pruebas y esa fue la base de mi investigación.

Una investigación que comenzó con una entrevista al propio David, que conseguí a pesar de la indiferencia y el desprecio que me demostró la administración de aquella prisión hacia David. Porque nadie entendía que yo quisiese hablar con un tipo así.

Recuerdo que, una vez en Huntsville, pude hablar con David solo gracias a la colaboración de un funcionario hispano, al que tuve que mentir contándole que el viaje de todo el equipo (producción, cámara, sonido y yo mismo) había sido tan caro que si volvía sin la entrevista nos echaban del trabajo, y así finalmente accedieron.

El tema “económico” funcionó: dos horas de entrevista con David.

Después hice mi trabajo.

Hable con su familia y su abogado y, por supuesto, con la otra parte: hablé con el fiscal, un tal René Guerra, y pude entender, a través de sus palabras, lo duro que lo tenía David.

Aun así pude demostrar que no había ninguna prueba contra David.

Que todas eran pruebas circunstanciales.

Que la única prueba era la huella de una zapatilla de deporte que ningún experto certificó que perteneciese a David.

Que el abogado, de oficio, apenas intervino (David era pobre).

Que tenían otro candidato culpable: un tal Martínez, del que encontraron la huella de la palma de su mano en el mostrador de la licorería, en el lugar de la caja registradora que habían robado; pero se les había escapado. Y que la policía fué presionada por el fiscal para que su declaración sobre este asunto no sirviese para exculpar a David.

Que la madre de un primo de David había tenido relaciones con el dueño de la licorería donde ocurrió el crimen, y que ella había muerto durante una discusión con él. Y que desde entonces ese primo, un tal Pitt, odiaba a toda esa familia por ello.

Y que el tal Martínez y Pitt eran amigos…

Mucha mucha información que ponía en cuestión toda la estrategia del fiscal.

El documental salió y movió mucha prensa y muchas cartas (como ocurre hoy) de Amnistía Internacional y mucha solidaridad desde toda España.

Y, aparentemente, logró su objetivo. Se emitió en el sur de Texas, en la zona en donde ocurrió todo, junto a la frontera con México, en el entorno de Mc.Allen, y finalmente a David le dieron un nuevo juicio y sobrevivió.

O eso es lo que yo pensé aliviado, pero estaba equivocado.

Porque nueve años después (¡nueve años!) Cesar Díez, por entonces responsable de Amnistía Internacional en España, me llamó para darme la noticia de que David había sido ejecutado en Huntsville, por inyección letal.

Muy fuerte.

¡Qué tenacidad, la de aquel fiscal!

¡Qué implacable esa sociedad!

Que injusticia.

Ahora, hoy, Amnistía Internacional sigue luchando contra ese muro, no sólo en EE.UU., con o sin Obama, sino en todo el mundo.

Y con cada carta de A.I. vuelvo a ver a David detrás de aquel cristal lleno de huellas de contactos imposibles; a su hermano, que me decía que cuando estaba triste ponía mi documental para ver a David, y así lo llevaba mejor; a su hermana; a su madre…

Ahora le ha tocado a Ehsan Fattahian, a quien mi inquieta imaginación ha vuelto a poner la cara de David Allen Castillo.

Otra vez…

¡Qué putada!

Qué putada…

15 noviembre, 2009 Posted by | 1 | , , , , , , , , , , , , , , , , , | 5 comentarios

José Luis López Vázquez no puede morir…

Blog 10 20091002 Jose Luis López Vázquez...Nunca le conocí en persona, pero vive dentro de mí como si fuese parte de mi familia o de mi historia.

Incluso a diferencia de lo que me ocurre con otros parientes más o menos lejanos, con él tengo la suerte de poder disfrutar de su presencia cuando lo desee.

Y es así porque le puedo ver cuando quiera a través de una pantalla de cine, o televisión.  Interpretando un papel que ya me es familiar y gozando además de una salud excelente, puesto que aparece tal como le recuerdo, año tras año, mientras que yo voy sufriendo la inevitable decadencia del paso del tiempo.

Y a diferencia de mí, ¡él nunca cambia!: encarna con la misma vehemencia a esos personajes que dejaron su presencia de forma imborrable en mi memoria. Y puedo verle en movimiento y oírle; puedo reír o llorar una vez más con sus historias, siempre nuevas, una vez que me enganchan otra vez desde la pantalla.

Puedo “disfrutar” con él.

Y si puedo disfrutar con él no es a causa de que viva, o no, en alguna parte de ahí fuera, sino porque para mí está vivo en “ese” momento.

“Ahora”.

Dicen que Jose Luis López Vázquez ha muerto; pero es imposible. Ayer mismo lo vi junto a Pepe Isbert, Alberto Closas y Amparo Soler Leal buscando a un niño que se había perdido… ¡O no!: era el “señorito” de Gracita Morales…  ¡O creo que estaba metido en una cabina telefonica, pasando una angustia tremenda, el hombre…! Además, mañana me aseguran que lo veré preparando un atraco a un banco…

Sí: ¡a las tres!

Entonces no me pueden decir que ha muerto.

Es imposible.

Y lo que es más: creo que todo el mundo se equivoca: Jose Luis López Vázquez nunca morirá; porque cada vez que lo vea en la pantalla Jose Luis entrará en mi presente y mi “ahora” y moverá “sentimientos nuevos” en mi interior.

No. No ha podido morir. Porque él, como el Cine, siempre formará parte de “la vida”.

De nuestra vida.

Te queremos Jose Luis.

3 noviembre, 2009 Posted by | 1 | , , , , , , , , | 3 comentarios