BLOG de JUANMA BLAZQUEZ

A ver cómo te lo cuento…

Por Amor al Arte

20090713 Por Amor al ArteSe abre el telón.

A la izquierda del escenario un hombre remueve unos papeles sobre una mesa mientras, poco a poco, a su alrededor van surgiendo otros personajes que tratan, por lo que se ve, de decidir cual será la obra a ensayar para la proxima representacion.

A continuación, como si de unos “flash back” mágicos se tratase, los mismos actores nos dejan visualizar escenas de las obras, todas clásicas (¡y en verso!) que se están valorando sobre la mesa.

Todo esto sucede en un pueblo de Madrid, Villa del Prado, en donde el grupo de teatro local, “Armonía”, al que tuve ocasión de grabar una obra memorable para el documental “Cuaderno de Cenicientos”, pone su grano de arena para estrenar el nuevo “Centro de Artes”.

Hasta ahí todo normal, pero solo aparentemente.

La cuestión es que se trata de un grupo de teatro independiente que comenzó su andadura hace 25 años. Un grupo de teatro integrado por actores del pueblo que, durante todo ese tiempo, han llevado ese arte a sus vecinos a cambio “de su aplauso”. Los protagonistas, un churrero, un pastor, un funcionario, un estudiante… Hasta tres generaciones se ven representadas allí.

Para mi, desde la séptima fila del patio de butacas, la representación se me antoja, conociendo esta circunstancia, cosa de héroes.

¿Quién si no se entregaría a sus vecinos de esa manera, metiendo verdadera cultura clásica allí en donde, de otra manera, difícilmente habría llegado?

Y además de que forma: desde el escenario fueron capaces de hacernos reír con “Don Mendo”, sufrir con “Fuenteovejuna”, irritarnos con un Don Juan chulo y malvado “como los de verdad”, ponernos trascendentes con las sabias palabras de “La Celestina”, o asombrarnos con un cambio de papeles arriesgado y moderno que hubiese firmado cualquier director de teatro “de la capital”.

Una obra espléndida que me retrotrajo a los tiempos heroicos retratados en aquella película memorable “Viaje a ninguna parte”; a aquellos cómicos clásicos y puros que aprendieron el oficio de si mismos, y lo alimentaron con entusiasmo y amor por las tablas, mas allá de las corruptelas de la fama y de la prensa del corazón (que no existía, al menos como ahora).

El grupo de teatro “Armonía”, como aquellos, trabaja por amor a la profesión, entregando todo lo que tienen, que no es solo su tiempo, ¡que ya es mucho!, sino también el vestuario, el atrezo, la música y una pasión enorme que todos guardan en los viejos baúles de sus casas y sus corazones.

Es un gesto de generosidad que, probablemente, comparten con otros grupos de teatro independiente repartidos por este país.

Yo les quiero dar las gracias por su regalo. Por ser capaces de hacerme soñar en una calurosa tarde de verano.

Y lo mas increíble, dado los tiempos que corren: que todo lo hagan “por amor al arte”.

De verdad: muchas gracias.

Se cierra el telón.

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13 julio, 2009 Posted by | 1 | , , , , , , , , | 3 comentarios