BLOG de JUANMA BLAZQUEZ

A ver cómo te lo cuento…

El Antagonista Silencioso

Blog 03 El Antagonista SilenciosoA menudo, en los cursos de guión y realización del Instituto Oficial de Radio y Televisión (IORTV) de TVE desglosaba con los alumnos los distintos personajes que aparecían en reportajes y documentales, señalando con especial interés el valor de los “Antagonistas”.

Efectivamente, y al igual que ocurre con las historias de ficción, en el reportaje siempre debe de estar presente el “Antagonista”, como “responsable” del conflicto que afecta al “Protagonista” de nuestra información.

Así, siempre había un personaje de corte más o menos siniestro al que achacar todos los males. A veces era el dictador de un país; otras, fascistas que pasaban de la teoría a la práctica (y soy generoso concediéndoles una fase “teórica”) que se concretaba en torturas, secuestros y asesinatos; o empresarios de multinacionales sin escrúpulos; fiscales reaccionarios que aplicaban la pena de muerte sin perder un minuto de sueño; asesinos y delincuentes más o menos habituales, ya sea de guante blanco o de cuero, o de los de manotazo limpio; terroristas de todos los tamaños, estados, nacionalidades, pueblos, barrios, religiones o ideologías y en resumen, lo que podríamos llamar… “canallas de todo tipo”.

El personaje “Antagonista” era por tanto tan heterogéneo como lo permitía el abanico de la actualidad. Y si no lo teníamos, había que buscarlo. ¡De eso se trataba: de encontrar a los culpables!

Mas recuerdo que una tarde, visionando en clase uno de mis “Cuadernos de Paso”, alguien poco caritativo conmigo, teniendo en cuenta la bondad de los contenidos de esta serie documental, tuvo la falta de delicadeza de preguntarme:

– “Y aquí ¿quién es el Antagonista?”

– “¡Tú mismo!”, me dieron ganas de contestarle.

A ver: un artesano fabricando alpargatas; una señora que hace bolillos, un pastor y cuatro gatos… y un listillo que se empeña en fastidiarme la clase.

¡El Antagonista…!

Porque, claro, dos días antes, yo afirmaba, con rotunda convicción, que “frente al Protagonista de cualquier relato informativo, siempre hay un Antagonista”.

Desconozco, o he olvidado por humana supervivencia, cómo salí de aquel aprieto; pero siempre me quedó aquella pregunta en el aire…

…hasta que, hace poco, encontré la respuesta.

Se trataba de una noticia en relación con uno de los protagonistas de “Cuadernos de Paso”. Del “Cuaderno de Cervantes”, en Sanabria, concretamente. Su nombre: Horacio Rodríguez. Me contaron que acababa de fallecer.

Horacio era un sabio que apenas había cruzado el umbral de los 80 años de edad, y era admirado por todos aquellos que lo conocieron. Había reunido un verdadero museo etnológico en su pueblo, San Ciprián de Hermisende, en la raya con Portugal, con una colección enorme de objetos, que incluía más de un centenar de máquinas de coser de todas las épocas, en las que era un experto, así como un sinfín de viejas historias, por las que era considerado un “contacontos” (un “cuenta cuentos”).

Y Horacio había fallecido. No tuvo tiempo de verse en televisión en “Cuadernos de Paso”, en una charla en una cocina baja, una “lareira”, entre él, el catedrático e investigador Leandro Rodríguez, impulsor de la teoría de que Miguel de Cervantes era judío y sanabrés (de la que ya hablaremos) y yo mismo. Horacio falleció antes de la emisión del documental, lo que me apenó profundamente.

Unas semanas después hubo una reunión en su honor en su pueblo natal, a la que no pude asistir, pero a la que envié un escrito defendiendo que había que hacer un estudio del material (inmenso material) etnológico reunido por Horacio, lo cual constituiría según mi humilde opinión el verdadero homenaje que podía (y debía) de hacérsele a este “Anticuario de Viejas Tecnologías”, como a él le gustaba definirse.

Meses más tarde, en los Oscos (Asturias), tuve ocasión de hablar otra vez del tema de la urgencia de recuperar los testimonios de toda esta generación anterior a la digitalización de nuestras vidas que, como Horacio, estaba desapareciendo, a fin de rescatar su memoria, en verdadero (ya crítico) peligro de extinción.

Ellos vivieron una guerra, sufrieron el exilio y fueron emigrantes; pero también cantaron, bailaron y desarrollaron costumbres propias de una cultura rural arrinconada por el progreso y, a menudo, despreciada.

Sería una acción de un valor incalculable rescatar esa memoria, que es la de todos. (¡Y no es tan complejo: es algo así como tomar una cámara y grabarles, simplemente, en cada pueblo!)

Pero volviendo al tema inicial, la cuestión es que, inexplicablemente, la muerte de Horacio me devolvió a aquella clase del IORTV y a aquella ingrata pregunta del no menos ingrato y sibilino meritorio: “¿Y aquí, quién es el Antagonista?”

Ahora ya se la respuesta.

El Antagonista es ese “devorador y consumidor de todas las cosas”, que decía Miguel de Cervantes.

Un Antagonista Silencioso, llamado “Tiempo”.

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1 junio, 2009 - Posted by | Sin categoría | , , , ,

2 comentarios »

  1. bueno, no creo que el paso del tiempo sea malo, al menos para ese protagonista una parte del tiempo se ha quedado grabado para siempre y para mostrarse a quien lo pida. Hay dos formas de que ese antagonista se nos presente, una comiéndonoslo nosotros a él, y la otra que sea él el que nos coma a nosotros, que es lo realmente triste. Pero como decía un protagonista muy sabio en el Señor de los Anillos, somos nosotros quien decidimos lo que hacer con el “antagonista silencioso” que se nos ha dado…yo trato de comerme el tiempo, ya veremos cómo me sale cuando rinda cuentas como el hombrecillo de la historia…

    Comentario por Nachete | 7 junio, 2009 | Responder

    • “El mundo ha cambiado” es la frase que marca el inicio de la trilogía. Es muy bonita, pero incorrecta. El mundo nunca cambia, sino nosotros. Y el “Tiempo”, además de ser el “Antagonista Silencioso”, es el único personaje que conoce el secreto de ese cambio. La pena es que cuando lo revela, suele ser demasiado tarde.

      Comentario por Juanma Blazquez | 7 junio, 2009 | Responder


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