BLOG de JUANMA BLAZQUEZ

A ver cómo te lo cuento…

Sonados

20090308(000)En lo alto del cuadrilátero, el agotado púgil ya no sabe de dónde sacar fuerzas para superar el asalto, cuyo número hace tiempo que ha olvidado.

El paro, la hipoteca, las subidas imparables de los precios de todo tras la soga del euro, la incertidumbre… Al principio recibía cada golpe con entereza y deportividad. Con elegancia torera incluso. Mas ahora, su mirada busca con creciente ansiedad el rincón, mientras capta con impotencia la expresión de su mujer y sus hijos, sentados a dos filas de las cuerdas, que tratan de esconder su angustia tras forzadas sonrisas, que el espanto dibujado en sus ojos desbarata.

El púgil les mira fugazmente. Lo justo para clavar su imagen en la retina, como una foto, y regresar al “pumpúm” ineludible de la lucha: las colas del INEM; los portazos en la cara de las empresas; los inútiles currículum; las llamadas infructuosas; las cartas sin respuesta…

De repente, ya medio sonado, mientras se pregunta cuánto tiempo aguantará de pié, una voz le grita desde alguna parte de la cancha: “¡Verde!”

Alucinado, abre los ojos y mira hacia el fondo, perdiendo por décimas de segundo la vista al contrincante, que le premia con un doble golpe con subidas de los precios de la luz y del gas.

“¡Rojo!”, grita otra voz.

Un momento muy adecuado para encajar un inesperado mamporro en la nariz, con una factura del taller del coche, y otro en la boca del estómago, con un pago extra a la comunidad de vecinos, para cubrir los arreglos de la fachada…

Porrazos que se comen irremediablemente la última esperanza de tomar unas vacaciones.

“Eran sólo cinco días en la playa”, piensa. “Demasiados ahora…”

Mira de nuevo al rincón y se pregunta cuándo sonará la maldita campana, y podrá tener un mínimo respiro. Lo necesita. ¡Y lo necesita ya!: Sopa y pollo y patatas para comer un día si y otro también. Aguanta. Televisión en vez de cine y del teatro para qué hablar. Aguanta. Agua del grifo en lugar de refrescos. Aguanta. Ropa vieja, pero limpia. Aguanta. Prensa gratuita en vez del periódico de toda la vida. Aguanta. ¡Y pasear y pasear y pasear! Que no cuesta nada y ganas en salud.

Un tercer tipo a su espalda grita “¡Azul!”, mientras nuestro púgil se pregunta cómo esquivar la derecha potente de su adversario ¡La que tiene encima y ahora!

En un quiebro instintivo, que le provoca un leve tirón muscular en algún lugar de la espalda, se zafa hábilmente de un gancho que le llega esta vez desde su izquierda…

¡No puede descuidar ningún flanco!

Entre gritos cruzados de todos los colores a diestra y siniestra, por su mente pasa la cifra que gastó en su desesperación en la lotería del “Euromillón”, que no sirvió absolutamente para nada. Y en un momento de sarcasmo inesperado, se ve a sí mismo encarnando al mismísimo Homer Simpson, cuya imagen latente le deja un amargo sabor de boca, apenas endulzado por el hecho de comprobar que no ha perdido del todo el sentido del humor.

Entonces esboza una sarcástica sonrisa, que contrae su ya trágico rostro, cuya carne amoratada parece colgar del soporte óseo, como una flácida careta de látex, desinflada y babeante.

Da dos pasos hacia atrás. Busca inútilmente en el rincón los ojos de su entrenador, que mira para otro lado, y comprende que esta solo.

Pero hay que aguantar.

“¡Estoy totalmente sonado…!”, piensa. “Me pitan los oídos y todo lo que oigo parece llegar a través del agua. Pero mi familia me necesita. No tienen otra cosa. ¡Aguanta tío!”, se dice a sí mismo. “¡Aguanta! Aguanta…”

Y en medio del griterio surrealista que le rodea, de voces de todos los colores, el púgil se pregunta cómo ha podido llegar a esta situación.

“Quizás sería mejor tirar la toalla”, piensa. “¡A la mierda todo!”

Pero no puede rendirse. Su familia le necesita. Sus hijos le necesitan. Esta desesperado. ¡Es una pesadilla! Pero tiene que aguantar.

Y entonces levanta su voz, que se pierde inútilmente entre los gritos de unos y otros…

“¿Qué queréis de mí? ¿De donde venís ahora? ¿No veis como estoy? ¿Es que no salís a la calle? ¿Es que no sabéis nada?”

La furia le mueve algo dentro y golpea un par de veces en el aire, fuera de sí. Y el esfuerzo le agota más. Se cubre el rostro con los codos levantados, mientras el murmullo de voces parece hacerle burla desde la cancha… ¡Y vuelve a gritar!

“¿¡Es que nadie puede quitarme a esta bestia de encima!?”

Y el desigual combate continúa. Y la crisis sigue golpeando inmisericorde a nuestro héroe, sin que nadie se atreva a aventurar cuánto tiempo aguantará.

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13 mayo, 2009 - Posted by | Sin categoría | , ,

9 comentarios »

  1. joder juanma con este te has superado……….por cierto. Desaceleración es cuando tu vecino se va al paro. Crisis es cuando se va uno mismo al mismo sitio.

    Comentario por juanmamoreno | 23 mayo, 2009 | Responder

  2. Lo más importante de este púgil es que, a pesar de todos los golpes que ha recibido, sigue en pie. Se niega a besar la lona. Como dijo Claudio Rodríguez: “Se puede estar en derrota, pero nunca en doma”.

    Comentario por Roberto Osa | 22 mayo, 2009 | Responder

  3. Pues nada, enhorabuena por el espacio, al que seguiré atentamente. A ver si el próximo es un poco menos catastrofista…jejeje
    Pues sí, la verdad ejq la cosa no pinta muy bien, pero yo veo a la gente muy trankila, no sé, empiezo a ver a mucha gente en el paro, amigos y tal, pero no les veo demasiado angustiados. Yo creo que estaría de uñas si me viera ahora mismo en el paro, pero en fín, supongo que aún no las pintas calvas, y como según nuestros gobernantes todo termina al año que viene, pues nada, a vivir del paro…
    Mi pregunta es, de verdad, ¿hasta cuando?…a mí me acojona y no soy tan optimista…
    Desde aquí y si me lo permites quiero expresar mi profunda intención de NO VOTAR más, que supongo que será una decisión tan irresponsable como la de ir a votar a unos irresponsables, no?
    un abrazo y ánimo

    Comentario por Nachete | 18 mayo, 2009 | Responder

  4. Nuestro personaje, tan cercano que nos recuerda a nosotros mismos, no sale de una cuando encaja la siguiente.

    El primer capítulo de esta historia debería hablar de los excesos cometidos por nuestro púgil. Y es que no es bueno salir de noche hasta la extenuación cuando puede que tengas un duro combate cuerpo a cuerpo al día siguiente.

    Las resacas siempre son duras pero si son de vino peleón, aún más. Esperaremos impacientes la siguiente entrega que el tiempo no nos deja vislumbrar con nitidez.

    Un abrazo.

    Comentario por Deivich | 14 mayo, 2009 | Responder

    • El primer capítulo ha sido muy largo. El segundo: todos sonados. Y el tercero, dímelo tú.
      Gracias

      Comentario por Juanma Blazquez | 14 mayo, 2009 | Responder

  5. Me ha gustado mucho, he de decir que lo que estás describiendo es la vida misma, lucha tras lucha y el que gana es el que sabe adaptarse. Los problemas siempre existen en menor o mayor medida, si es cierto que parece que cuando vienen las cosas mal no suelen venir solas. pero así es la vida.
    Un consejo: la alegría, positividad y felicidad son actitudes ante la vida muy recomendables…
    Te deseo muchísima suerte

    Comentario por Ana | 14 mayo, 2009 | Responder

    • Gracias Ana.
      Quería expresar esa mezcla de coraje e impotencia que siente mucha gente hacia la situación actual. Una situación que de ninguna manera hemos provocado, pero que ahora nos obliga a mirar la letra pequeña de la vida.
      Gracias otra vez.
      Espero verte por aquí a menudo.
      Juanma Blázquez

      Comentario por Juanma Blazquez | 14 mayo, 2009 | Responder

  6. Enhorabuena por tu blog que espero y aseguro será muy interesante. Sobre “Sonados” que te voy a decir, todos estamos sonados por esta crisis pero por favor no nos lo recuerdes……..aunque sea de una forma tan deportiva y cruel a la vez.La próxima sonata que hable de amor,de paz,de naturaleza, de amistad, de viajes, de aventuras y de ti que seguro tienes muchas cosas que contar.

    Un abrazo.
    Pedro

    Nota: Si quieres un vino este finde te espero en Cadalso.

    Comentario por Pedro Alfonso | 14 mayo, 2009 | Responder

    • Lo de Cadalso, puede ser.
      Y las alegrías vendrán. Que falta hacen. Nos vemos.

      Comentario por Juanma Blazquez | 14 mayo, 2009 | Responder


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