Brindis por la Quinta del 56
Llegó junio del 2009.
Para mí es un mes repleto de historias y presencias. La primera, la imagen latente de un visionado en la sala de edición de Prado del Rey, de uno de los últimos “Cuadernos de Paso”, con un productor ejecutivo preguntándome la edad.
-“Cincuenta años”.
Por entonces aún no se había materializado la esencia del ERE. Estaba tan lejos y era tan irreal que parecía una ficción improbable. Pero no era así.
Han pasado tres años desde aquel recuerdo, y uno casi exacto desde que dejé TVE, tras treinta y cinco años en “la casa”. Después de tanto tiempo, un solo año no ha sido suficiente para hacerme a una situación llena de incógnitas. Las ideas siguen manando como el agua de un grifo que no puedo cerrar, a pesar de la consciencia de saber que el vaso que la recogía “ya no está”.
El ERE de RTVE en mi caso, como en el de muchos otros, llegó acompañado de extrañas coincidencias y paradojas. La más llamativa, la de haber nacido el mismo año que Televisión Española: 1956. Ambos somos de la misma quinta: la quinta del 56.
Disfrutamos de treinta y cinco años de vida en común. Y en ese dilatado espacio de tiempo mi impulso estaba tan unido al de esa casa que todo lo que tenía sentido en mi creatividad lo tenía porque formaba parte de una secuencia: eran ritmos, eran estructuras narrativas, eran sonidos que a su vez eran música y mensajes no verbales, eran planos que aguantaban sólidos e inmóviles una tensión, o una mirada, o un vacío. Más que un oficio, había llegado a ser una forma de lenguaje natural: yo era así. Mi mirada era así. Mis sensaciones eran así. Treinta y cinco años así.
Pero alguien decidió que el ERE era lo mejor para TVE.
Lo dudo. Lo dudo mucho.
Cuando veo a mis compañeros fuera de la casa, a todos nos va bien, nos decimos, pero todos tenemos esa mirada perpleja y perdida en puntos que solo nosotros sabemos reconocer y encontrarnos.
La pregunta sencilla es ¿porqué nos han apartado? ¿Porqué desperdiciar una evolución de 35 años de alguien que tiene 52? ¿Qué han ganado con ello? Aquellos que desde el gobierno del PSOE se empeñaron en sacarnos de nuestro oficio a nuestra edad con el argumento de rejuvenecer la plantilla tenían más años que nosotros (Pedro Solbes, Maria Teresa Fernández de la Vega…) Y si realmente creían en el valor y eficacia de ese rejuvenecimiento ¿porqué no se lo aplicaron ellos mismos?
Y junto a ellos, el ensordecedor silencio de los medios: las televisiones; las radios; esa prensa escrita que a menudo elogió nuestro trabajo; los compañeros del cine, que no hicieron ninguna declaración solidaria con los cámaras, técnicos de sonido, realizadores, documentalistas, productores, guionistas, montadores, eléctricos, etc. y así hasta más de 4000 que salimos de RTVE con todo nuestro bagaje metido dentro de una caja de cartón.
Nunca entendí su silencio, que a ratos fue más doloroso que la acción del gobierno.
Y para los que quedaron tampoco hubo mucho. Incluso nos saludan con “envidia” por no tener que sufrir la humillante infrautilización de su experiencia, o el “pasillo”.
Ha pasado un año desde que salí de TVE. Las ideas siguen fluyendo. Es algo imparable y debe de ser así.
No faltará una copa que llenar con ellas, para brindar por el futuro.
7 comentarios »
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Naturalmente, me adhiero al brindis. Por la quinta del 56 y por el futuro.
Un saludo.
Un abrazo Manolo. Tú sabes bien de qué va el tema.
El vino cuando es añejo dicen que es mejor. Desconozco los motivos por los que se pagó un despido no merecido. Económicamente es un error. Sí admiro las iniciativas que algunos han tenido y tienen. Creo que a medio y largo plazo los conocimientos y experiencias de los profesionales dan eficaces resultados. Toda moneda tiene dos caras. La necesidad y urgencia favorece la creación.
¡Asqueroso! Me has removido la nostalgia. No por la empresa. No por el trabajo, tal como se desarrollaba. Sí por los compañeros, y por mí mismo en aquel tiempo. Yo tengo más años que tú, diez. Y más tiempo de “desvinculación”, dos y medio. Y una pareja trabajando allí, que me pone los pelos de punta con las cosas que me cuenta. Trato de compensarlo dedicando mi creatividad a otros empeños. Me he metido en ATTAC (consulta su página web). Allí estoy organizando un gabinete de prensa. Además, estoy practicando el relevo generacional que RTVE mi impidió realizar. En cuanto a los del cine, ¿qué puedo decir? Solo que el Partido, el PSOE, no les había mandado protestar. Nosotros no eramos, ni somos, “oposición”. Un abrazo
Lo que te ha pasado es parte del subrrealismo en que vivimos, y el reflejo de la degeneración a que está llegando nuestro modelo social. Yo como tú, también gozo de un puesto más o menos fijo, del que no trato de encariñarme demasiado, porque lo mismo algún día como en tu caso, alguien mucho más viejo y decrépito que yo decida que sobro. Por eso ahora me considero un mercenario con mi trabajo y vengo al tajo por un número a fin de mes en el banco, punto; la creatividad, las ganas de hacer cosas y la alegría me las guardo para mi vida privada… y luego algunos ilustrados dicen que lo malo es que en España no se produce… no me jodas… y encima se llaman socialistas y tan panchos…
Totalmente de acuerdo con lo que cuentas. La verdad es que estar allí ahora, no me resulta apetecible. Pero aunque nos hayan obligado a salir, la creatividad y las ganas de hacer cosas no se han terminado con ese maldito ERE. ¡Faltaría más!.
Besos.
Brindo por tí Camino.
Un abrazo.