Los Nosotros
Hubo un tiempo en que estaba encantado de formar parte de Nosotros. Opinaba como Nosotros, sentía como Nosotros e incluso llegué a captar el modo de hablar y de vestir de Nosotros, de manera que cuando alguien me veía por la calle decía: “Mira, un Nosotros”.
Genial oye.
La cuestión es que tanto me preocupaba aquello de ser un Nosotros más, que un día me paré ante el espejo con una pregunta íntima e inesperada: “Si realmente soy un Nosotros… ¿por qué tengo que trabajármelo tanto? ¿Por qué no sale todo de forma natural?”
Fue entonces cuando me vino la horrorosa idea de que, aunque yo no fuera consciente de ello, era posible que debajo de aquel trabajoso Nosotros mío, se encontrase camuflado en realidad un elemento del oscuro Vosotros.
¡O sea: que yo podía ser en realidad un Vosotros, solo que aún no me había dado cuenta!
Pero, dada la aversión que sentía hacia los Vosotros, a lo peor la cosa era mucho más siniestra, y yo era en realidad un… “¡Ellos!”
La leche.
Pensé pues en que siendo un Ellos o un Vosotros sería explicable porqué a veces me costaba tanto llevarme bien con los otros Nosotros.
Porqué no terminaba de aguantar sus obsesiones y su manía persecutoria con los Vosotros y Ellos, a quienes había que atacar de manera inmisericorde, de la misma forma que, hiciese lo que hiciese uno de Nosotros, estabamos obligados a apoyarlo y defenderlo, aún entrando en conflicto con nuestros más íntimos sentimientos.
Incluso había que dar la cara a toda costa por cualquiera de Nosotros, para no darles “alas” a Vosotros (o mucho peor: a Ellos). Afirmación que siempre me dejaba perplejo, pues siempre me interesó la búsqueda de la verdad, aunque nos afectara a Nosotros, mismamente, en la convicción de que Nosotros era un concepto tan formidable, perdurable e impermeable, que el hecho de reconocer que un Nosotros fuera un poco “lelo”, jamás afectaría negativamente a la totalidad de Nosotros como grupo, sino que lo fortalecería.
Pues no.
La cuestión llegaba a ser tan dura que, como a veces entrábamos en contradicciones, en conversaciones que se desarrollaban simultáneamente, al no saber cual era la opinión oficial de Nosotros, decidimos mantener la boca cerrada sobre ciertos temas puntuales hasta que se supiese con exactitud lo que dictaminaba Nosotros sobre el asunto, y lo que debíamos de “pensar”.
Torturado por el protagonismo que habían tomado en mi vida los pronombres personales, quiso la casualidad que conociese a un profesor de universidad de la ciudad en que nací, que afirmaba sin complejos que opinaba indistintamente como Nosotros, Vosotros o Ellos en función de qué tema o matiz o estrategia estuviésemos hablando, puesto que Vosotros funcionaban mejor en unos casos y Nosotros en otros (la verdad es que de Ellos nunca dijo nada).
De cualquier forma aquel viejo chupatintas me pareció un espíritu libre. Porque aquello de la pertenencia a machamartillo a un Nosotros a cualquier coste, se me antojaba ya un poco irracional.
Total, que hace tiempo que dejé de ser Nosotros. Tampoco “me pasé” a Vosotros ni a Ellos, sino que decidí valorar las propuestas puntuales de Nosotros, Vosotros o Ellos con objetividad en cada momento y entonces decidir.
Así comencé a formar parte de un nuevo grupo, mucho más auténtico: el de “Yo”.
Si: Yo mismo.
Quizás algún día desapareciesen los Nosotros, los Vosotros y los Ellos, y podríamos mirarnos al espejo sin hacernos preguntas sin respuesta.
9 comentarios »
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Enhorabauena Juanma. Y a empujar, que somos pocos y es mucho lo que hay que mover. ¡Suerte!
Nunca supe quienes eran ésos que tanto hablaban de “nosotros” y solía preguntarles con sorna: ¿Quienes sois “nosotros”? ya que tenía bastante claro que yo no formaba parte de esa panda que amenazaba con invadir casi todo.
Ahora veo, leyéndote, que no era el único en sentirme extraño entre tanto “nosotrismo”.
Gracias, Juanma
Gracias Carmelo. Ya sabes la cantidad de “Nosotros” que pasaron por la casa, mientras que los que estábamos allí lo único que queriamos era hacer bien nuestro trabajo. Muchos se confundieron con esto, dedicándose a meternos y sacarnos de sacos y familias de todos los Nosotros posibles. Con su pan se lo coman.
Un abrazo.
Los “nosotros”, el “¿qué hay de los ‘nuestros’?” es una de las vías por las que se empobrece la información. Si decenas de miles mueren en un terremoto lo único que nos interesa es la suerte de un turista español que se encuentra a mil kilómetros de lugar.
Bienvenido a la blogesfera.
Así es Rafa.
Y no digamos de las guerras, las hambrunas, los desplazados… las miserias que difícilmente ocuparán las primeras páginas de los informativos, si no aparece por allí un icono de “nuestra” modernidad. Aún me veo en el despacho de un antiguo productor ejecutivo de programas escuchando su respuesta a una propuesta mía: “¡Siempre estais proponiendo penurias!” (¡…!) Y ahora que somos más “audiencia” que antes (al menos durante más tiempo) me siento abochornado del todo “lo que no veo” en los informativos (los nuestros y los de ellos). En fin Rafa, gracias por la visita.
Estos días Los Nosotros son del Barça, o es que salen de debajo de las piedras.
Hasta hace unos dias eramos nosotros ,pero ahora soy yo, solo,yo mismo, no se si me he explicado. Prefiero ser yo a ser nosotros mal avenidos……………vamos que estoy soltero otra vez……despues de tres años..¿que te parece??.
un abrazo . juanma
yo creo que de momento también vivo como Yo mismo, aunque a veces Nosotros, Vosotros y Ellos te miran como un bicho raro…pero lo que no saben, es lo que se pierden…
Así es…